La Mujer y el Mito en Dante Gabriel Rossetti.

Autorretrato

Autorretrato

William Holman Hunt: Retrato de Dante Gabriel Rossetti (1853).

William Holman Hunt: Retrato de Dante Gabriel Rossetti (1853).

El dualismo literario/plástico, como signo y rasgo esencial en el arte de del siglo XX, aparece de manera nítida reflejado en la obra del poeta y pintor prerrafaelista Dante Gabriel Rossetti (1828-1882).

Rossetti estaba convencido de que existía una belleza de la carne y una belleza del espíritu y a lo largo de su vida y su obra, anheló siempre una fusión de ambas.

Esta dualidad se presenta en su obra plástica en dos épocas. En la primera de ellas se nos ofrece coherente con el espíritu inicial de la doctrina pictórica que dicta la Hermandad Prerrafaelista, evocando en su obra a la pureza, la inocencia y la virginidad femenina, esto puede observarse en obras como Ecce Ancilla Domini, de 1850.

Dante Gabriel Rossetti (1828–1882). Ecce Ancilla Domini!, 1850. Óleo sobre lienzo. 73 × 41.9 cm, Tate Britain, Londres.

Dante Gabriel Rossetti (1828–1882). Ecce Ancilla Domini!, 1850. Óleo sobre lienzo. 73 × 41.9 cm, Tate Britain, Londres.

En una segunda etapa (unos diez años más tarde), bajo la influencia del Cinqueccento Veneciano (especialmente influido por Veronés, a quien admirara en París) y dominado, tanto estética como emocionalmente, por la personalidad y relación con algunas modelos, realizará una serie de sensuales retratos de ellas que serán el inicio de lo que bien se puede calificar de “culto rossettiano” a la belleza femenina. En efecto, a partir de 1860, el tema de la mujer -motivo por el sobre el que obsesivamente se centra casi todo el “corpus” de su obra- será prácticamente el único que cautivará el pintor, alejándose de los principios originales del Prerrafaelismo, para entregarse a la representación de imágenes como Bocca baciata de 1859, con la que puede decirse inaugura una nueva fase iconográfica de la figura femenina, contrapunto de aquella Beatriz anterior, esposa mística y celestial de Dante, a la que él había dedicado su atención en una primera época.

Dante Gabriel Rossetti, "Bocca Baciata" (1859), Bostom Museum of Fine Arts.

Dante Gabriel Rossetti, “Bocca Baciata” (1859), Bostom Museum of Fine Arts.

La imagen corresponde a Fanny Cornforth, tal vez una prostituta, que durante diez años fue la principal modelo y también amante del pintor. Al fondo, y a la altura de la cabeza, aparecen unas caléndulas, lo que, en el lenguaje de las flores –muy significativo para Rossetti- simboliza dolor y remordimiento. La manzana en el ángulo inferior derecho del cuadro puede hacer alusión a la tentación. Condenada cuando fue expuesta por <<vulgar>> y <<sensual>>, este nuevo tipo de mujer, de poderoso y ancho cuello, labios curvados y abundante cabellera, comunica una impresión de morbosa voluptuosidad.

En esta nueva etapa que inicia Rossetti, la “mujer fatal” no ha alcanzado su “letal” madurez, pero el camino ya está trazado. Y éste se acentuará en la segunda mitad de la década de los años 1860 bajo la influencia de los personajes femeninos de “Poems and Ballads” (1866) de su amigo el poeta Swinburne con quién le unirá una estrecha amistad. Entre ambos artistas hubo mucha influencia que todos los estudiosos han puesto de relieve. Un claro ejemplo de ello lo encontramos en el cuadro “Lady Lilith” (186468) para el cual Swinburne tuvo grandes elogios. Amalgama de la Lilith del Fausto de Goethe y de la “Belle Dame sans Merci de Keats”, este personaje es para Rossetti la “femme fatale” moderna, aunque él nunca utilizó este término.

Lady Lilith (c. 1866-68), Dante Gabriel Rossetti. Óleo sobre lienzo, 96,5 x 85,1 cm, Museo de Arte de Delaware. Iniciado en 1864 con Fanny Cornforth como el modelo, y se terminó en 1868. Posteriormente la alteró para mostrar el rostro de otra de sus musas preferidas, Alexa Wilding, la única con quien no mantuvo una relación sentimental. en Kelmscott 1872-3 con el rostro de Alexa Wilding.

Lady Lilith (c. 1866-68), Dante Gabriel Rossetti. Óleo sobre lienzo, 96,5 x 85,1 cm, Museo de Arte de Delaware. Iniciado en 1864 con Fanny Cornforth como el modelo, y se terminó en 1868. Posteriormente la alteró para mostrar el rostro de otra de sus musas preferidas, Alexa Wilding, la única con quien no mantuvo una relación sentimental. en Kelmscott 1872-3 con el rostro de Alexa Wilding.

“Lilith fue la primera esposa de Adán y, en el arte, se la asocia con la seducción de los hombres y el asesinato de niños. En la obra de Rossetti, Lilith es representada como una tentación malvada y poderosa.” Para una mejor descripción del mito hebreo de Lilith, puede consultarse Las Hijas de Lilith de Erika Bornay, o los Mitos Hebreos de Robert Graves.”

Rossetti, también se sintió atraído por la figura y mito de Venus, a la que evocaría en su obra “Venus Verticordia”, realizado entre 1864 y 1868 que iba a turbar extrañamente al crítico de arte y sociólogo británico de la época John Ruskin, en él el pintor crea una figura sincrética de Eva, con el afán de “conciliar” ambos personajes.

Dante Gabriel Rossetti, Venus Verticordia. 1866. Óleo sobre lienzo, 98 x 70 cm. Russell Cotes Art Gallery and Museum, Bournemouth.

Dante Gabriel Rossetti, Venus Verticordia. 1866. Óleo sobre lienzo, 98 x 70 cm. Russell Cotes Art Gallery and Museum, Bournemouth.

Rossetti, siempre tan cuidadoso con las convenciones victorianas en cuanto a la representación del desnudo se refiere, pinta en esta ocasión a una Venus con el pecho parcialmente descubierto, que parece emerger, no de la espuma del mar, sino de entre las flores del Paraíso; las de la parte inferior son madreselvas, y las de la superior rosas, y tanto unas como otra tienen un significado erótico para él, quien en su obra constantemente acudirá al simbolismo de las flores. El rostro de la figura pertenece al de Alexa Wilding (aludida anteriormente), aunque esta identificación no es relevante, pues al margen de los rasgos de la modelo, Rossetti someterá siempre su fisonomía a un arquetipo ideal de belleza ya descrito con anterioridad (labios abultados y curvados, cuello poderoso, abundante cabellera) imprimiendo una expresión lejana, inaccesible, grave y, a veces, misteriosa. Respecto a la cabellera, simboliza como simboliza para Baudelaire, la sensualidad femenina, la fuerza primigenia.

En este óleo, Venus tiene una mano la manzana que, aunque pudiera tratarse de la manzana de la Diosa de la Discordia en El Juicio de Paris, el hecho de que sea ella, Afrodita, quien la sostiene en un gesto que se diría de ofrecimiento, hace recordar a Eva y a su fruto tentador. En la otra mano sujeta un dardo con el que herir el corazón de los hombres.

En esta forma tan singular de desarrollar el tema venusino hemos de ver, de nuevo, la influencia de Swinburne, no olvidemos que son peculiares los contrastes entre temas paganos, clásico y cristianos y que aparecen con frecuencia en la poesía de Swinburne.

Dante Gabriel Rossetti, Pandora (1874-78), Óleo sobre lienzo, 97x64,8 cm. Lady Lever Art Gallery.

Dante Gabriel Rossetti, Pandora (1874-78), Óleo sobre lienzo, 97×64,8 cm. Lady Lever Art Gallery.

En coherencia con la interpretación que realiza de Venus, Rossetti también hará una mujer fatal de Pandora. Como Eva en el cristianismo, Pandora fue la primera mujer de la mitología clásica, y es del todo esclarecedor que Zeus ordene su creación para vengarse de los hombres. Ambos personajes tienen en común la curiosidad: si Eva quiso probar la manzana del árbol prohibido, Pandora quiso saber lo que contenía la caja que le habían entregado. Asimismo, ambas traerán el infortunio a los hombres.

Aunque existen varias versiones de este mito, la más común es la que relata que el padre de los dioses, indignado por el engaño de Prometeo, que había creado a los mortales y robado el fuego del Olimpo, temeroso del poder que estaban adquiriendo los hombres, decide castigarlos. A tal fin, piensa en una figura de mujer a imagen de las diosas, cuya creación encarga a Hefesto. Una vez creada, Afrodita le da su belleza y encantos; Atenea, un hermoso vestido con el que cubrirse y Hermes pone en su corazón la maldad y la falacia. Tan pronto Zeus le da la vida, le entrega una caja cerrada que contiene todos los males y miserias, con los que piensa vengarse de los hombres, y envía a Pandora, como regalo a Epimeteo, el hermano de Prometeo, al que éste le había hecho prometer no aceptar ningún regalo de Zeus, pero Epimeteo, deslumbrado por la belleza de Pandora, olvida sus promesas y la desposa. Finalmente, la funesta Pandora abre la caja y esparce el infortunio sobre la Humanidad, excepto la esperanza, que quedará dentro de ella. Observamos, de nuevo, la gran similitud entre el destino de Eva y el de Pandora, y cómo se comprende el paralelismo que en tantas ocasiones se ha establecido entre ellas.

Rosseti había realizado ya otra Pandora en 1869, cuyo rostro es el de Jane Morris, quien como hemos apuntado anteriormente, fue su amante y modelo por algún tiempo.

Dante Gabriel Rossetti (1828–1882), Pandora, 1869. Óleo sobre lienzo, 131 × 79 cm. Retrato de Jane Morris. Colección Privada.

Dante Gabriel Rossetti (1828–1882), Pandora, 1869. Óleo sobre lienzo, 131 × 79 cm. Retrato de Jane Morris. Colección Privada.

Astarté, también conocida como Isthar, es una de las diosas más relevantes de la mitología asirio-babilónica y de la que tomo muchos de sus resgos la Afrodita griega. Cruel diosa de la fertilidad, pero también de la guerra, el amor y el placer, era irritable y violenta. La prostitución sagrada fue parte integrante del culto a Astarté, quien tuvo innumerables amantes a los que sólo retenía durante una hora, tiempo suficiente sin embargo, para envilecer a los hombres con su funesto amor.

La Astarté Syriaca de Rossetti, realizada en 1877, se inspira de nuevo en el rostro de Jane Morris, quien aparece frontalmente y flanqueada por los alados y simétricos guardianes, que sostienen unas antorchas. Astarté coloca sus manos, de sinuoso dibujo, a la manera de una Venus púdica. La abertura con luz, al fondo, y la necesidad de alumbrarse con antorchas indica que Astarté se encuentra en los reinos subterráneos del mal.

Dante Gabriel Rossetti (1828–1882). Astarte Syriaca, (1877). Óleo sobre lienzo, 182,8 × 106,7 cm. Manchester Art Gallery.

Dante Gabriel Rossetti (1828–1882). Astarte Syriaca, (1877). Óleo sobre lienzo, 182,8 × 106,7 cm. Manchester Art Gallery.

Proserpina es el nombre que los romanos dieron a la diosa de los infiernos , la griega Perséfone, que fue raptada por Hades, rey del mundo subterráneo y de los muertos. Deméter, madre de Perséfone, suplicó a Zeus, su padre, que su hija regresara a la tierra, a lo que él accedió con la condición de que Perséfone no hubiera comido ninguno de los frutos del mundo de las tinieblas. Se demostró, sin embargo, que Perséfone había comido un grano de una granada y eso la condenó definitivamente a su nuevo imperio y destino, aunque permitiéndosele pasar una parte del año entre los vivos. Es interesante observar de nuevo el paralelismo entre la diosa de la antigüedad pagana, que desobedece y come del fruto prohibido, con Eva y la manzana.

Dante Gabriel Rossetti (1828–1882), Proserpina, (1873-77).Óleo sobre lienzo, 125.1x61 cm. Tate Britain, Londres.

Dante Gabriel Rossetti (1828–1882), Proserpina, (1873-77).Óleo sobre lienzo, 125.1×61 cm. Tate Britain, Londres.

Rossetti, teniendo una vez más a la esposa de Williams Norris como modelo, pinta a Proserpina en su mundo de tinieblas, por lo que, como Astarté Syriaca, que también tiene relación con los infiernos, aparece en un espacio oscuro y estrecho, sólo iluminado momentáneamente por lo que presumiblemente es la luz exterior, que se proyecta de forma cuadrangular en la pared del fondo, iluminando la cabeza de la tristemente pensativa Proserpina, que sostiene entre sus manos la granada que le fuera prohibido comer y por la que se ve recluida bajo tierra.

Imagen que simboliza lo desconocido, las tinieblas, lo terrible, evocado una vez más mediante el recurso de la imagen de una mujer.

Como ha quedado latente a lo largo de este comentario, Dante Gabriel Rossetti fue un seductor impenitente, provocador, bohemio,… sus modelos fueron, a la vez, amantes, especialmente, aquellas que, como Annie Miller, Fanny Cornforth o Jane Burden (Jane Morris), la esposa de su amigo William Morris, posaban de forma asidua para él. Sin embargo, de entre todas las modelos fue su esposa Elizabeth Siddal -quien lo dejó marcado por su tormentosa relación-, la mujer que marcó definitivamente su vida. Mujer de salud delicada y tendencias depresivas, Elizabeth sería inmortalizada tras su suicidio en la inquietante “Beata Beatrix”, obra maestra de Rossetti y un fascinante ejemplo del uso de la simbología botánica en el arte. Elizabeth Eleanor Siddal y que hoy puede ser considerada como la “musa rossettiana” por excelencia.

Elizabeth Eleanor Siddal (1829-1862) conoció a los prerrafaelistas en 1849. Fue entonces cuando dejó su trabajo como ayudante en una sombrerería y pasó a ser la modelo preferida de, entre otros, Holman Hunt, Millais y, por supuesto, Rossetti, con quien se casaría en 1860.

Dante Gabriel Rossetti (1828–1882); Beata Beatrix, (1864). Óleo sobre lienzo,86,4x66 cm. Tate Britain, Londres.

Dante Gabriel Rossetti (1828–1882); Beata Beatrix, (1864). Óleo sobre lienzo,86,4×66 cm. Tate Britain, Londres.

Por desgracia para Elizabeth, su matrimonio no fue precisamente feliz. Y es que, su marido no sólo le fue infiel en repetidas ocasiones sino que, además, no la cuidó debidamente. Como consecuencia de ésto, su salud, ya de por sí delicada, se fue deteriorando poco a poco hasta que, finalmente, en 1861, sufrió un aborto espontáneo. Este hecho la sumió en una profunda depresión, que la condujo al suicidio en 1862. Presa de los remordimientos, y no mucho tiempo después del fallecimiento de su esposa (concretamente, c. 1863-1864), Rossetti comenzó a pintar la que puede considerarse su obra maestra: la fascinante Beata Beatrix . Un cuadro, que terminaría en 1870, con el que inmortalizaría a “Lizzie” (como era llamada n círculos íntimos), de cuya muerte siempre se sentiría culpable.

Inspirado en la Vita nuova, obra de Dante en la que éste se lamenta por la pérdida de su amada, Beata Beatrix representa, en realidad, a Elizabeth Siddal, a la que Rossetti identifica con Beatrice Portinari, en el instante de su muerte. Ataviada de rojo y verde (los colores de la vestimenta de Beatrice en el Paraíso, según la Divina Comedia), Lizzie, cuya ambigua expresión tiene tanto de mística como de orgásmica, es contemplada desde el fondo del lienzo por dos figuras enfrentadas que, alzándose delante del Ponte Vecchio (no olvidemos que, en teoría, la escena de este cuadro se desarrolla en Florencia), se corresponden respectivamente con: Dante (“es decir, el propio Rossetti”), que viste de oscuro y la personificación del amor, la cual, además de llevar una larga túnica roja, aparece rodeada por un halo y con una llama en la mano izquierda.

Beata Beatrix es una obra plena de simbolismo. Así, aunque en principio pueda creerse que el reloj de sol (dorado, como el astro que lo dirige) está ahí para indicar la hora del fallecimiento de Beatrice (las nueve), la verdadera finalidad del mismo es anunciar el suicidio de Elizabeth y proclamar la inexorabilidad del tiempo. En cuanto al siniestro pájaro rojo que lleva en el pico una flor blanca de adormidera, el mensaje directo de la amapola que esta paloma parece dejar caer sobre las manos de Elisabeth es, sin duda, el de la muerte (traída por el opio), éste es en realidad un “mensajero de la muerte” (Rossetti dixit) que entrega a Lizzie la fuente del preparado con el que se quitaría la vida: el láudano, que aunque en principio se usó para calmar cualquier tipo de dolor y también, para tratar la ansiedad y el insomnio, el láudano acabaría encontrando otras aplicaciones que distaban mucho de ser medicinales. Y es que, pronto se descubrieron sus propiedades narcóticas, las cuales hacían que la persona que lo ingería en dosis superiores a las recomendadas viviera “una especie de sueño contemplativo”. Una experiencia ésta que, a juzgar por la atmósfera onírica de Beata Beatrix, Rossetti debió conocer de primera mano.

Tras la muerte de su esposa, y torturado por el recuerdo de ésta, Dante Gabriel Rossetti, “el más simbolista de los prerrafaelistas”, no sólo perdería su famoso atractivo. También, caería en el alcoholismo y la drogadicción, hundiéndose en una grave depresión que, en 1872, le llevaría a intentar suicidarse. Aunque no sin antes haber ordenado la macabra exhumación del cuerpo de Elizabeth. Una exhumación que, según cuenta la leyenda, estuvo rodeada de hechos extraños . . . Pero esa es otra historia y como tal, será contada en otro momento.

Rossetti pinta a Elisabeth como un símbolo del Arte, entre la vida y la muerte, creando una imagen de pura pasión que se convierte en testamento vivo de su esposa.

En esta versión Rossetti añadió una predela inferior en la que aparecen Dante y Beatriz. Él mismo realizó también el diseño del marco El mensaje directo de la amapola que esta paloma parece dejar caer sobre las manos de Elisabeth es, sin duda, el de la muerte (traída por el opio), pero la imagen es también símbolo de la castidad y de la propia paz alcanzada por Elisabeth tras su muerte.

En esta versión Rossetti añadió una predela inferior en la que aparecen Dante y Beatriz. Él mismo realizó también el diseño del marco
El mensaje directo de la amapola que esta paloma parece dejar caer sobre las manos de Elisabeth es, sin duda, el de la muerte (traída por el opio), pero la imagen es también símbolo de la castidad y de la propia paz alcanzada por Elisabeth tras su muerte.

Anuncios

2 pensamientos en “La Mujer y el Mito en Dante Gabriel Rossetti.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s