La Escuela de Platón. Jean Delville: (Otro pintor olvidado)

"El arte, lo es, si confluyen tres factores: la belleza espiritual, la belleza plástica y la belleza técnica." Jean Delville”.

“El arte, lo es, si confluyen tres factores: la belleza espiritual, la belleza plástica y la belleza técnica.” Jean Delville”.

Jean Delville (19 de enero de 1867, Lovaina, Bélgica-19 de enero de 1953, Región de Bruselas-Capital, Bélgica) Pintor, escritor y ocultista. Perteneció al Simbolismo, movimiento poético-pictórico aparecido en Francia a fines del siglo XIX.

Formado académicamente en La Escuela de Bellas Artes de Bruselas en compañía de Eugéne Laermans o Víctor Horta, expone por primera vez y de manera simultánea a sus estudios a la edad de veinte años. No obstante, en esta época comienza a mostrar una creciente pasión por las denominadas ciencias ocultas, ocultismo,… dando un giro sustancial a su temática. Un cambio e interés que adquiere solidez cuando se traslada a París, allá por 1889, y entra en contacto con el ocultista Joséphin Péladam (descendiente de magos persas, según sus palabras), fundador del Círculo Rosa-Cruz y en el cual Delville expondrá repetidas veces entre 1892 y 1895. Influido por el Renacimiento italiano, autores tales como: Rafael, Leonardo o Miguel Ángel, resultaron esenciales en la conformación de su estilo personal.

Tomo de TERRA DE SOMNIS II

<<Muchas veces, los hombres y mujeres de éste siglo XXI, nos creemos que estamos viviendo una época original, diferente,  superior  a todo lo anterior. En realidad, cuando miramos atrás, descubrimos que en toda época los seres humanos hemos estado dando vueltas alrrededor de los mismos problemas, buscando soluciones muy semejantes y recurriendo con mucha aproximación a las mismas fuentes y recursos.

A finales del S.XIX, una generación excepcional de artístas de todas las artes, trató de dar respuestas a las necesidades de su tiempo, buscando y encontrando, nuevos caminos, embarcándose a menudo, en largos viajes en los que comprometieron su vida hasta las últimas consecuencias.

Hoy esos caminos, nos pueden parecer novedosos, o trillados, depende de nuestro nivel de experiencia, pero sin duda hemos de saber reconocer el valor y el coraje, con el que algunos de ellos supieron llevarlos a término.

Éste es el caso del pintor que hoy nos ocupa: Jean Delville, injustamente olvidado por los grandes tratados de la historia del arte -como muchísimos otros de sus iguales- quizás, porque supo mantenerse fiel a sus concepciones, aunque eso le significara apartarse de los círculos más influyentes del mercado del arte>>.

La obra: La escuela de Platón (Haz clic en la imagen para ampliar)

Jean Delville, L'école de Platon en 1898. Óleo sobre lienzo, H. 2.6m ; L. 6.05m. Musée d'Orsay, Paris, France.

Jean Delville, L’école de Platon en 1898. Óleo sobre lienzo, H. 2.6m ; L. 6.05m. Musée d’Orsay, Paris, France.

La Escuela de Platón, decoración destinada a la Sorbona que jamás se colocó, es a más de un título, una obra sobrecogedora. Sus dimensiones monumentales, la ambición de su propósito, una interpretación de la filosofía clásica vista por el prisma del ideal simbolista, señalan en seguida la singularidad de la obra. El manifiesto proclama sus referencias, de Rafael a Puvis de Chavannes; pero las embellece de la extraña seducción de una gama cromática obviamente irreal. La ambigüedad que se desprende de este manierismo fin de siglo, nubla a propósito, cualquier frontera entre pureza y sensualidad.

Detalle (1)

Detalle (1)

La obra contiene una inagotable presencia de espiritualidad y sensualidad, pues es absolutamente explícita la teatralidad inconfundible de Jesús y los Apóstoles, donde es Platón en el “papel” de Jesús, quien orienta a sus discípulos (los apóstoles). En principio ele cuadro, llevaba por título “Platón y sus alumnos” y, es probablemente debido a la desnudez de sus alumnos (Apóstoles) por lo que tuviera que cambiar el título, para enmascarar el paralelismo religioso tan obvio. Como se observa, Platón está vestido y barbudo como Cristo, por otra parte, los personajes dispuestos alrededor, exhiben pureza y a la vez sensualidad, aparentemente andróginos, al detalle se observa el formidable erotismo que proponen sus posturas, miradas, apoyos…

Detalle (2)

Detalle (2)

Detalle (3)

Detalle (3)

EL resultado, una deliciosa obra que tuve el inmenso placer de ver en el Musée d’Orsay.

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