J.M.W. Turner: Puesta de sol sobre un lago y Van Tromp vira para complacer a sus capitanes y embarca un buen golpe de mar.

Puesta de sol sobre un lago

J.M.W. Turner, 1840. Puesta de sol sobre un lago. 107x138cm. Tate Collection, Londres.

J.M.W. Turner, 1840. Puesta de sol sobre un lago. 107x138cm. Tate Collection, Londres.

J.M.W. Turner logró un estilo expresivo aplicando técnicas de acuarela en pinturas al óleo. En Puesta de sol sobre un lago, el artista sitúa el sol en un vórtice de color intenso y cambia la textura de la pintura en diferentes regiones del lienzo. La calidez de tonalidades evoca el calor del sol en su punto central, suavizándose con los azules y blancos más glaciales en la esquina superior derecha del lienzo. Las pinceladas poco precisas de Turner y su topografía intencionadamente borrosa hacían que sus obras se consideraran <<inacabadas>>. Sin embargo, en el siglo XX, su estilo característico fue reconocido como un momento crucial en la evolución de la pintura paisajística y ejerció una gran influencia sobre pintores posteriores, especialmente sobre los impresionistas.

Detalle.

Detalle.

Influido por el ideal romántico de crear pinturas que provoquen una respuesta emocional. Turner insta al espectador de Puesta de sol sobre un lago a experimentar lo <<sublime>, una emoción excelsa que se siente al presenciar un milagro de la naturaleza: la puesta de sol perfecta. Pese a situar el crepúsculo en la esquina inferior izquierda del lienzo, Turner logra desviar hacia ese punto la mirada del espectador mediante pinceladas circulares. La composición es deliberadamente incierta: un lago no identificado tal vez envuelto en montañas nevadas y visto a través de la niebla, como indica el torbellino de pintura blanca.

Si pudiera encontrar algo más negro que el negro, lo usaría. J.M.W.
Turner.

Van Tromp vira para complacer a sus capitanes y embarca un buen golpe de mar.

J.M.W. Turner, 1844. Óleo sobre lienzo, 91x122cm. Museo J. Paul Getty, Los Ángeñles, California. Estados Unidos.

J.M.W. Turner, 1844. Óleo sobre lienzo, 91x122cm. Museo J. Paul Getty, Los Ángeñles, California. Estados Unidos.

J.M.W. Turner era famoso tano por sus paisajes marinos como por los terrestres, y en esta obra emplea una paleta de base primaria para recrear una escena increíblemente atmosférica: pinceladas breves y expresivas para representar los nubarrones, densa pintura blanca para las enormes olas rompientes. El título hace referencia al marino holandés Cornelis van Tromp, quien a los 19 años tenía a sus órdenes todo un escuadrón; durante años y años de batallas se cubrió de gloria, hasta que lo destituyeron por <<comportamiento indisciplinado>>. Turner demuestra que van Tromp era un valiente con sobradas aptitudes para mantener a flote su escuadrón naval pese a la turbulencia del mar.

J.M.W. Turner, 1844. Óleo sobre lienzo, 91x122cm. Museo J. Paul Getty, Los Ángeñles, California. Estados Unidos.

J.M.W. Turner, 1844. Óleo sobre lienzo, 91x122cm. Museo J. Paul Getty, Los Ángeñles, California. Estados Unidos. (detalle)

El pálido verde grisáceo del mar encrespado y turbulento invita al espectador a imaginarse lo mareado que podría sentirse un marino, a bordo de un enorme barco mientras avanza y cabecea contra las olas. Se rumorea que Turner suplicó una ve a un hombre de mar que lo atara a un mástil durante una ventisca para así poder experimentar el verdadero poder del océano. Turner expresó el mismo concepto en Tormenta de nieve-Vapor frente a la bocana de un puerto, donde el alcance de la ventisca parece sobrepasar de tal manera los límites de la pintura que se sale del lienzo.

J. M. W. Turner (1775–1851). Snow Storm: Tormenta de nieve-Vapor frente a la bocana de un puerto. 1842. Óleo sobre lienzo, 91x122 cm.Tate Britain

J. M. W. Turner (1775–1851). Snow Storm: Tormenta de nieve-Vapor frente a la bocana de un puerto. 1842. Óleo sobre lienzo, 91×122 cm.Tate Britain

“No pinto para que la gente me comprenda, pinto para recrear una escena.” J.M.W. Turner.

Nota: Anotaciones tomadas de Andy Pankhurst y Lucida Hawksley. “Cuando la pintura es un arte”.

Para más material sobre Turner, puede visitarse en este blog: haz click.

Caspar David Friedrich (1774 – 1840)

Caspar David Friedrich (Greifswald, 5 de septiembre de 1774 – Dresde, 7 de mayo de 1840) principal representante de la pintura romántica alemana, siendo la más destacada en el ámbito del paisajismo.

Caspar David Friedrich (Greifswald, 5 de septiembre de 1774 – Dresde, 7 de mayo de 1840) principal representante de la pintura romántica alemana, siendo la más destacada en el ámbito del paisajismo.

Caspar David Friedrich tuvo su primera formación artística en Greifswald, su ciudad natal, y más tarde aprendió paisaje en la Academia de Bellas Artes de Copenhague, desde 1794 hasta 1798, entre otros con los pintores Jens Juel y Christian August Lorentzen. Del primero aprendió la técnica a la holandesa del paisaje al óleo mediante superposición de veladuras y barnices.

La abadía en el robledal, 1809-1810,  110,4 x 171 cm, óleo sobre lienzo. Berlín, Palacio de Charlottenburg

La abadía en el robledal, 1809-1810, 110,4 x 171 cm, óleo sobre lienzo. Berlín, Palacio de Charlottenburg

Friedrich, hombre de su tiempo, no podía sustraerse a las ideas sobre lo sublime, lo bello y el infinito, planteadas por Edmund Burke en su conocido libro.

Monje a la orilla del mar, 1808-1810, 110 x 171,5 cm, óleo sobre lienzo. Berlín, Palacio de Charlottenburg.

Monje a la orilla del mar, 1808-1810, 110 x 171,5 cm, óleo sobre lienzo. Berlín, Palacio de Charlottenburg.

Este autor inglés había planteado que lo bello produce placer y lo sublime terror y que suelen ir juntos y también que el terror asociado a lo sublime se despierta con mayor facilidad mediante las cosas que son inciertas y confusas, entre las cuales está la idea del infinito. Friedrich parece haber sido el pintor romántico que mejor ha representado estas ideas ya desde sus primeros óleos, como el Monje junto al mar y Abadía en el robledal, ambos concluidos en 1810 y conservados hoy en la Nationalgalerie de Berlín.

Caminante ante un mar de niebla, 1818. 98,4 x 74,8 cm, óleo sobre lienzo. Hamburgo, Kunsthalle.

Caminante ante un mar de niebla, 1818. 98,4 x 74,8 cm, óleo sobre lienzo. Hamburgo, Kunsthalle.

Ahora bien, su interés por todo esto estaba fundamentado en una profunda religiosidad de raíz panteísta y de ahí el papel preponderante de la naturaleza en su obra. Es también significativa la afinidad entre su obra y los ideales pietistas, por ejemplo, con las afirmaciones que el teólogo Friedrich Schleiermacher, coetáneo suyo, había hecho en su libro Sobre la religión (1799). Este teólogo sostenía que los artistas “son los nuevos monjes […] que se esfuerzan por inflamar el amor por las cosas más elevadas […] Son el más alto sacerdocio que transmite los secretos espirituales más profundos” y también que el conocimiento consciente de Dios “es más bien un deseo de perderse uno mismo en el infinito que de preservar el propio ser finito”. Sin duda, hay mucho de esto no sólo en estos dos cuadros ahora citados, sino en toda la obra de Friedrich. Lo que hizo este artista fue sustituir la iconografía religiosa que había imperado en el neoclasicismo por el paisaje y hacer de éste una vivencia intelectual y espiritual más que sensorial.

Acantilados blancos en Rügen, 1818.  90,5 x 71 cm, óleo sobre lienzo. Winterthur, Museo Oskar Reinhart en Stadtgarten

Acantilados blancos en Rügen, 1818. 90,5 x 71 cm, óleo sobre lienzo. Winterthur, Museo Oskar Reinhart en Stadtgarten

El propio Friedrich dejó escrito: “la persona noble reconoce a Dios en todas las cosas, la persona corriente sólo ve la forma, no el espíritu”.

La medida del acierto de la obra de Friedrich nos la da este comentario del escultor Pierre-Jean David D’Angers: “[…] Friedrich, hasta ahora el único pintor de paisajes que ha tenido el poder de conmover cada facultad de mi alma, el único que ha creado un nuevo género: la tragedia del paisaje”.

Dos hombres contemplando la luna, 1819. 35 cm × 44 cm, óleo sobre lienzo. Dresde, Gemäldegalerie.

Dos hombres contemplando la luna, 1819. 35 cm × 44 cm, óleo sobre lienzo. Dresde, Gemäldegalerie.

Como es característico de la pintura romántica, Friedrich pintó sobre todo óleos sobre lienzo. En alguna ocasión utilizó el formato del retablo y empleó el oro, a la manera de los artistas medievales.

El mar de hielo (El naufragio del Esperanza), 1823,1824. 97 cm × 127 cm, óleo sobre lienzo. Hamburgo, Kunsthalle.

El mar de hielo (El naufragio del Esperanza), 1823,1824. 97 cm × 127 cm, óleo sobre lienzo. Hamburgo, Kunsthalle.

No obstante, inicialmente se dedicó a hacer dibujos a la pluma, con tinta china y acuarela. A partir de 1800 comenzó a utilizar preferentemente la tinta de color sepia. Aunque se le atribuye un óleo en 1798 (Barco naufragado en el Océano Glacial), lo cierto es que no generalizó el uso de esta técnica hasta más tarde, empezando a aparecer en gran número sólo a partir de 1807.

Estatua de la Virgen de las Montañas, 1804. Dibujo y Acuarela: Pincel y tinta negra y aguada gris, con grafito, en papel crema. 24,4x38,2 cm. Instituto de arte de Chicago.

Estatua de la Virgen de las Montañas, 1804. Dibujo y Acuarela: Pincel y tinta negra y aguada gris, con grafito, en papel crema. 24,4×38,2 cm. Instituto de arte de Chicago.

Perteneció a la primera generación de artistas libres, que no pintaban por encargo, sino que creaban por sí mismos para un mercado libre de galerías.

Su género preferido, como hemos dicho,  fue el paisaje y, dentro de él, los temas montañosos y marinos.

La luna saliendo a la orilla del mar, 1822. 55 cm × 71 cm, óleo sobre lienzo. Berlín, Nationalgalerie.

La luna saliendo a la orilla del mar, 1822. 55 cm × 71 cm, óleo sobre lienzo. Berlín, Nationalgalerie.

Las tres edades, 1834. 72,5 x 94 cm, óleo sobre lienzo. Leipzig, Museum der bildenden Künste.

Las tres edades, 1834. 72,5 x 94 cm, óleo sobre lienzo. Leipzig, Museum der bildenden Künste.

Mar del Norte en la luz de la luna, 1823-1824. 31 × 22 cm, óleo sobre lienzo. Galería Nacional de Praga.

Mar del Norte en la luz de la luna, 1823-1824. 31 × 22 cm, óleo sobre lienzo. Galería Nacional de Praga.

Bateaux dans le port de Greifswald, 1810. 90 × 70 cm, óleo sobre lienzo.  Alte Nationalgalerie.

Bateaux dans le port de Greifswald, 1810. 90 × 70 cm, óleo sobre lienzo. Alte Nationalgalerie.

Niebla, 1807. 34,5 × 52 cm , óleo sobre lienzo. Kunsthistorisches Museum.

Niebla, 1807. 34,5 × 52 cm , óleo sobre lienzo. Kunsthistorisches Museum.

Vista de un puerto, 1815-1816. 90x71 cm, óleo sobre lienzo. Ubicación actual: Schloss Charlottenhof.

Vista de un puerto, 1815-1816. 90×71 cm, óleo sobre lienzo. Ubicación actual: Schloss Charlottenhof.

A bordo de un velero, 1818-1820. 71 × 56 cm, óleo sobre lienzo.  Museo Hermitage.

A bordo de un velero, 1818-1820. 71 × 56 cm, óleo sobre lienzo. Museo Hermitage.

Mujer en el mar, fecha desconocida. 21 × 29,5 cm , óleo sobre lienzo. Museo Oskar Reinhart am Stadtgarten.

Mujer en el mar, fecha desconocida. 21 × 29,5 cm , óleo sobre lienzo. Museo Oskar Reinhart am Stadtgarten.

Navires dans le port, le soir (Après le coucher du soleil), 1828. 31 × 25 cm, óleo sobre lienzo. Nueva Galería de Maestros , Dresde.

Navires dans le port, le soir (Après le coucher du soleil), 1828. 31 × 25 cm, óleo sobre lienzo. Nueva Galería de Maestros , Dresde.

La obra de Friedrich tiene precedentes en una larga tradición de pintores alemanes que, antes de él, pintaron paisajes «cósmicos» o «sublimes», como Durero o Adam Elsheimer. En efecto, los pintores centroeuropeos tendieron a pintar inmensos paisajes con montañas altas, pendientes escarpadas, enormes cielos…, en los que el hombre se sentía perdido. Igualmente, hay rasgos en la pintura de Friedrich que ya estaban en las vedute del siglo precedente: el espectador en primer término, destacando sobre el paisaje del fondo, y el interés por paisajes solitarios y majestuosos, como el mar o las montañas.

El Verano, 1807. 71,4 cm × 103,6 cm, óleo sobre lienzo. Múnich, Neue Pinakothek.

El Verano, 1807. 71,4 cm × 103,6 cm, óleo sobre lienzo. Múnich, Neue Pinakothek.

Mujer en una ventana: La esposa, Caroline Friedrich, en su estudio en Dresde, 1822. 44 × 37 cm, óleo sobre lienzo. Alte Nationalgalerie.

Mujer en una ventana: La esposa, Caroline Friedrich, en su estudio en Dresde, 1822. 44 × 37 cm, óleo sobre lienzo. Alte Nationalgalerie.

Vista de Arkona con Moon Rising, c. 1805-1806. Lápiz, pincel y tinta marrón. Albertina.

Vista de Arkona con Moon Rising, c. 1805-1806. Lápiz, pincel y tinta marrón. Albertina.

Greifswald au clair de lune, 1817. 22,5 x 30,5 cm , óleo sobre lienzo. Museo Nacional de Arte, Arquitectura y Diseño.

Greifswald au clair de lune, 1817. 22,5 x 30,5 cm , óleo sobre lienzo. Museo Nacional de Arte, Arquitectura y Diseño.

Mujer ante el Sol naciente,  1818. 22 × 30 cm, óleo sobre lienzo. Museo Folkwang.

Mujer ante el Sol naciente, 1818. 22 × 30 cm, óleo sobre lienzo. Museo Folkwang.

Sin embargo, a diferencia de paisajistas anteriores, se inspiró en los paisajes reales que conoció, algunos de ellos hasta entonces prácticamente desconocidos: Nuevo Brandeburgo, Rügen, Greifswald, Bohemia, las regiones del Harz y del Riesengebirge. Esto dotó a su obra de un realismo hasta entonces inédito. Eligió, además, algunos puntos de vista que no abundaban antes en la pintura paisajística, como las cimas de la montaña o las orillas del mar.

La tarde, 1820-1821. 22 × 30.5 cm, óleo sobre lienzo. Lower Saxony State Museum.

La tarde, 1820-1821. 22 × 30.5 cm, óleo sobre lienzo. Lower Saxony State Museum.

Paysage plat dans la baie de Greifswald, 1830.  25,7 × 31,5 cm , óleo sobre lienzo. Museo Georg Schäfer.

Paysage plat dans la baie de Greifswald, 1830. 25,7 × 31,5 cm , óleo sobre lienzo. Museo Georg Schäfer.

 

No obstante, en su obra es importante la composición. Aunque muchos cuadros son una imagen precisa de la realidad, son una cuidadosa composición de diferentes elementos, que Friedrich había guardado en su libro de esbozos.

Hill and Ploughed Field near Dresden, 1824. 22.2 × 30.5, óleo sobre lienzo. Hamburger Kunsthalle.

Hill and Ploughed Field near Dresden, 1824. 22.2 × 30.5, óleo sobre lienzo. Hamburger Kunsthalle.

No seguía la tendencia artística italiana ni a los antiguos maestros. A su juicio, el arte debía mediar entre las dos obras de Dios, los humanos y la Naturaleza. Con este punto de vista se acerca a las bellezas naturales, en cuya representación procesó tendencias y sentimientos. Sus obras no son, por lo tanto, imágenes de la Naturaleza, sino de un sentimiento metafísico, inaprensible. El primer plano y el fondo, separados a menudo por un abismo, se relacionan entre sí.

La entrada del cemnterio, 1825. 143 × 110 cm, óleo sobre lienzo. Nueva Galería de Maestros , Dresde.

La entrada del cemnterio, 1825. 143 × 110 cm, óleo sobre lienzo. Nueva Galería de Maestros , Dresde.

El espíritu que domina la obra de Friedrich es radicalmente romántico: abundan las escenas a la luz de la luna, espacios gélidos (mar de hielo, campos helados), las noches, paisajes montañosos y agrestes. Cuando incluye elementos humanos, suelen ser de carácter sombrío, como cementerios o ruinas góticas. Una y otra vez aparecen elementos religiosos, como crucifijos o iglesias.

Atardecer 1830-1835. 25 × 31 cm, Óleo sobre lienzo. Museo Hermitage.

Atardecer 1830-1835. 25 × 31 cm, Óleo sobre lienzo. Museo Hermitage.

Pobló sus paisajes de seres humanos contemporáneos, pertenecientes en general a la burguesía. Estas figuras, a partir de 1807, suelen aparecer de espaldas al espectador, ocultando la cara, y en alguna de ellas se reconoce al propio Friedrich. Suelen estar ubicados céntricamente en el cuadro, de manera que cubren el punto de fuga. Con este recurso, el artista señala que el «sentimiento», la auténtica humanización, se encuentra en la Naturaleza. Al mismo tiempo, esto permite que el espectador no se distraiga con la fisonomía de este personaje anónimo, sino que se identifique con él. Finalmente, de esta manera logra una metáfora visual de la disolución del individuo en el «todo» cósmico.

Atardecer en el Mar Báltico, 1831. 54 × 71.5 cm, óleo sobre lienzo. New Masters Gallery, Dresden.

Atardecer en el Mar Báltico, 1831. 54 × 71.5 cm, óleo sobre lienzo.
New Masters Gallery, Dresden.

Es el pintor más significativo del paisajismo romántico alemán, comparable al inglés J. M. W. Turner. Junto a Turner y Constable, hizo de las pinturas de paisajes un género principal en el arte occidental. A este nuevo arte del paisaje también contribuyeron Camille Corot y Théodore Rousseau veinticinco años más tarde.

Naufragio en el claro de luna, 1835. 31,3x42,5 cm, óleo sobre lienzo. Alte Nationalgalerie.

Naufragio en el claro de luna, 1835. 31,3×42,5 cm, óleo sobre lienzo. Alte Nationalgalerie.

Musicando las imágenes de esta entrada, espero que sea de vuestro agrado:

Eugene Delacroix: Viaje a Marruecos, “Acuarelas”.

Eugene Delacroix

Nació el 7 de floreal del año VI de la Revolución, es decir, el 26 de abril de 1798 en Charenton-Saint-Maurice, cerca de París.

Fantasía árabe ante las puertas de Meknés.

Calificado por Baudelaire como el “más moderno de los artistas”, Delacroix despreciaba su época, odiaba el progreso y era conservador en sus gustos y actitudes; considerado de manera unánime la encarnación del Romanticismo en Francia, el pintor desdeñaba esta consideración y se reafirmaba como pintor clásico, respetuoso de la tradición, aunque no del academicismo. Ferdinand-Eugène-Victor Delacroix es la materialización consumada de las paradojas, grandezas y dispersiones del movimiento romántico.

Mujer bañándose

Puerta del judío

Delacroix, como romántico, no había podido sustraerse al interés por Oriente, por lo exótico, que tanto proliferaba en Francia e Inglaterra y que llenó, durante décadas, España y el norte de África de ávidos buscadores de lo pintoresco y extraño, encontrándolo muchas veces donde no lo había.

Conversación morisca, Viaje a Marruecos, Eugene Delacroix

Recomendado por la actriz Mars al conde de Mornay, Delacroix forma parte de la delegación enviada por el gobierno francés ante el sultán de Marruecos, en el contexto del expansionismo galo por este país y Argelia.

Dos mujeres árabes sentadas, estudio para “Las mujeres de Argel”

Entre enero y julio de 1832, el pintor recorre Tánger, Mequinez, el sur de España y Argel. Su cuaderno de viaje, repleto de dibujos y anotaciones, habrá de proveerle de material durante el resto de su vida. Obras como Mujeres de Argel en su apartamento deben su nacimiento a las profusas observaciones realizadas en este periplo, que refuerza su preferencia por el estudio del color y la acción de la luz sobre los tonos locales, así como su gusto por los maestros españoles, con Murillo a la cabeza.

Interior árabe

En este clip, presento las acuarelas que realizó a lo largo de este viaje.

Vídeo: C. R. Ipiéns

Música: Luís Delgado-Al Andalus,

Temas: Marrakesh, Sevilla y Rabat; La huida de Abd al Rahman; La orfebrería en los reinos de Taifas; Gentes del libro